2. ¿Cómo son los alumnos de hoy?

(En relación con la pregunta anterior) Si aceptamos que los orígenes, actitudes, capacidades, comportamientos, objetivos, etc. o generalizando y por resumir, las circunstancias personales de los alumnos de un instituto de secundaria son ante todo multiformes, diversas y plurales, y que constituyen ante todo una realidad compleja, a lo que habría que añadirse el breve tiempo (más breve que nunca) que los alumnos de prácticas han tenido para conocer esa realidad ¿cómo podría aventurarse entonces cualquier serie de rasgos comunes teóricamente compartidos por todos ellos? Si, y por poner un ejemplo proveniente de la experiencia puntual de quien esto escribe, en un mismo instituto se dan simultáneamente circunstancias como que un alumno no tenga reparo en insultar gravemente y a voz en cuello a otro en los pasillos del centro y en presencia de un profesor y a la vez haya un grupo de bachillerato de notas brillantísimas que hayan coincidido en intentar acceso a ingenierías superiores, ¿existiría entonces algún rasgo que pudiera definir al alumnado en conjunto? Ese arquetipo de alumno sería en todo caso una entelequia creada a partir de unas ideas y supuestos creados claramente a priori. Curiosamente el alumno de Formación de Profesorado llega a las prácticas, tras haber cumplido buena parte del módulo genérico del Máster, con la idea imbuida de que los alumnos de instituto son una especie de adolescentes con altas capacidades desinteresados por unas asignaturas planteadas de forma rígida, anquilosada y arcaica. El contacto con la realidad demuestra que ese arquetipo es, como mucho, una mínima excepción. El reto está en conseguir motivar a cada alumno desde su circunstancia personal, que puede ser mucho más variada que los limitados clichés al uso y no debería limitar su aprendizaje artístico.

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